Crónica Social

Entre 1964-1965, su obra se dirigirá hacia un realismo crítico, con mayor atención al detalle, que servirá para reforzar una denuncia con acento sarcástico, a veces rozando la caricatura, de ciertos estamentos de poder, así como de determinados oficios con significaciones muy concretas. Grupos e iniciativas como “Crónica de la realidad”, “Estampa Popular” e “Intrarrealismo”, con los que Mensa participó y expuso en aquella época, por coincidir en intencionalidad: la de una pintura comprometida con clara intención de lucha política, que acabará incorporando fuertes connotaciones del pop-art. Reorientación marcada por la realidad histórica: el paso de la represión franquista a la sociedad de consumo.

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